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ASOCIACION DAMAS DE BLANCO

Julia Núñez, Dama de Blanco y esposa de ex preso político cubano y periodista independiente Adolfo F

Publicado por ASOCIACION DAMAS DE BLANCO - 08/09/10

Julia y Adolfo
Julia y Adolfo

“Sigo pensando en mis hermanas que dejé en Cuba, y me preocupa mucho lo que pueda pasar con ellas”

Enlace a VIDEO DE ENTREVISTA: http://www.damasdeblanco.org/index.php?option=com_content&view=article&id=452:entrevista-a-la-dama-de-blanco-julia-nunez-esposa-del-ex-preso-politico-adolfo-f-sainz&catid=1:archivo-noticias&Itemid=5

Julia aún no se ha acostumbrado a decir que es la esposa de un ya “ex preso” político. Han sido siete años duros en los que Adolfo era uno de los presos políticos de la Primavera Negra de Cuba, y por eso le cuesta acostumbrarse al nuevo estatus, y a su nueva vida en España, donde acaban de llegar. Cuesta, pero es un coste que compensa.

“Es luchador de derechos humanos”, ese fue el delito de su esposo, condenado a 15 años de cárcel, y ha cumplido “siete años y 5 meses”. A ella, a Julia, la hemos visto desde entonces casi cada domingo pidiendo libertad por las calles de La Habana. “Las Damas surgimos como un grupo de mujeres espontáneamente unidas por el dolor, por el amor y el sufrimiento ante esta injusticia que estaba pasando, y decidimos salir a la calle a pedir la libertad de ellos”.

Este tiempo ha cambiado a Julia, incluso positivamente. “Han sido años muy duros pero que a la vez han fortalecido el amor de la pareja, y ha hecho que en mi caso, que era ama de casa y no tenía que ver con política, asumiera este papel y me involucrara activamente en los derechos humanos, para luchar no sólo por él sino por todos este grupo de hombres”.

Ahora al lado de Adolfo, lo mira con amor y admiración – doy fe de ello-. Y antes, también a su lado, porque Julia siempre le ha apoyado. “Mi hija y yo siempre lo apoyamos, aunque no estuviéramos activamente involucradas, sólo como familia. Él nos leía sus artículos y sí nos tenía al tanto de lo que estaban haciendo en la disidencia estos hombres demócratas que querían una mejoría para el país pero de forma pacífica. Y ese mismo rol asumimos las mujeres, las Damas de Blanco, al incorporarnos a esta lucha, una lucha pacífica y democrática luchando por la libertad de ellos”.

Santa Rita, abogada de los casos imposibles, vio los domingos a Julia en su Iglesia en La Habana, acompañada de las demás Damas de Blanco. Rezos, caminatas y gritos de libertad durante largos meses.

Julia es modesta, y lo es de un modo tan natural y sincero que inspira ternura. Ha vencido el miedo – por algo tan fuerte como el amor, pero lo ha vencido- y no se tiene por valiente aunque lo sea. “El miedo le pasa a uno un momento por la mente, pero uno se sobrepone porque es tanta la injusticia que uno dice ‘¿voy a coger miedo? Entonces aplastan a nuestros hombres’. Así que hay que sobreponerse a eso y seguir luchando”.

Sonríe y se justifica cuando le digo que sí es valiente. “Me mueve el dolor ante esa injusticia que han cometido con ellos. Y si uno se calla, pues el mundo no sabe qué está pasando con ellos, y si uno grita el mundo va a escuchar, como ha sido”.

La encarcelación, así como la excarcelación de Adolfo, fueron una sorpresa con firma y sello de identidad del gobierno de los Castro, de golpe, sin avisos y sin justificación. “No pensé que a este grupo de hombres, que eran luchadores pacíficos, fueran a ponerle condenas tan altas y que cumplieran tantos años”. Y la excarcelación, “nos cogió muy de sorpresa. Llegó en un momento donde las Damas de Blanco estaban siendo muy duramente reprimidas por parte del gobierno cubano, de forma muy violenta”.

El que Adolfo, como otra veintena de presos políticos, fuera excarcelado y traído a España es fruto de una compleja negociación entre gobierno, Iglesia y régimen. “Si esta negociación se queda solamente en las excarcelaciones – que insiste sí son muy buenas-, con eso sólo no hay ningún cambio. Con solamente soltar a los presos, no basta, porque sale un grupo de presos pero después como las leyes no cambian otro grupo cae en prisión, porque siempre va a haber un relevo, siempre va a haber hombres luchando por un cambio mejor, por una democracia en Cuba”.

No hay cambio aún, pero sí algunos buenos resultados. “Con esto sólo no se ve ninguna mejoría. Es bueno y ojalá que salgan todos los presos políticos que están en prisión”.

Julia está sorprendida y contenta de tener a Adolfo a su lado. Son un matrimonio muy compenetrado. “Me tocó un hombre muy bueno en la vida, y llevamos muchos años juntos”, sonrie. A veces, el amor dura.

“Una acogida magnífica”. Es lo primero que destaca de España, donde han sentido mucho apoyo y cariño. Julia nos cuenta que ya estando en Cuba había muchos españoles que se solidarizaron con ella.

Y se sigue sintiendo Dama de Blanco. Seguirá apoyando a las Damas. “Mi preocupación son esas mujeres que quedan en Cuba, que siguen marchando por las calles porque todavía hay hombres de este grupo que no han salido, que dicen que no quieren salir de la prisión. Y estos hombres también nos preocupan porque están asumiendo un rol muy fuerte a pesar de estos años de condena, dicen que ellos salen para sus casas no para un destierro. Eso es digno de admiración, pero de preocupación también, por las Damas y por ellos”.

Dejar Cuba detrás le provoca añoranza. “Uno extraña porque deja todas las cosas…todo lo que uno tenía con esfuerzo y sacrificio… la casa, que guarda muchos recuerdos lindos, de nosotros como pareja, de mi hija cuando nació allí…mis vecinos – algunos tenían miedo, otros fueron solidarios a pesar del miedo, a escondidas, cuando le preguntaban por su esposo si la encontraban a solas-.

Lo mejor y lo pero de estos años. Lo mejor de estos años, lo duda. “Será el hecho de haber luchado y haber obtenido, como quiera que sea, un triunfo en la liberación de ellos”. Lo peor no lo duda: “Los mítines de repudio horribles que nos hizo la Seguridad del Estado a mujeres indefensas que lo único que hacíamos era luchar de forma pacífica por la libertad de nuestros familiares”.

“No querían considerarnos”, dice Julia dolida acerca del régimen cubano. Afortunadamente la comunidad internacional sí las reconoció, y ella lo agradece muy sinceramente.

En este volver a empezar la ilusión principal de Julia “es volverme a reunir con mi hija y conocer a mi nieta”, y se le iluminan los ojos. Nos dice que Adolfo quiere volver al trabajo como intérprete.

Pero hay algo que “empaña” su felicidad. “Sigo pensando en mis hermanas que dejé en Cuba, y me preocupa mucho lo que pueda pasar con ellas”. Julia no quiere emocionarse, pero se emociona cuando piensa en las demás Damas, las que han quedado, las que han sido compañeras y amigas, como Bertha Soler o Laura Pollán – quien lloró mucho al despedirse de Julia.-

Y al final, por suerte, queda el optimismo de esta mujer que asegura “queremos empezar la vida, a esta edad, pero volverla a empezar con mucho optimismo y mucha fe en el futuro”. Una segunda oportunidad…