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DDHH: El sprint de China para las olimpiadas
Publicado por ONGinfo - 14/08/08
Los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 se han caracterizado por la polémica en materia de Derechos Humanos. Las relaciones cuestionables del país con uno de sus territorios, el Tíbet; los diferentes roces diplomáticos con Francia y Estados Unidos; los ecos de boicot a los juegos; la presencia de diferentes grupos de presión, sobretodo ONGs, etc. han hecho que estas Olimpiadas sean foco de atención y tema noticiable mucho antes de lo habitual.
No en vano, la revista National Geographic ha dedicado este mes la publicación al país asiático bajo el título China: instructivo para occidentales. Diferentes puntos de vista para entender esta última década en que China ha transformado su sistema económico y ha sufrido un desarrollo exponencial que traerá consecuencia en un sentido y otro, a corto y largo plazo.
China se ha convertido en un actor internacional de peso, sobre todo para la economía mundial. Pero al mismo tiempo, el resto de gobiernos ven carencias en otros ámbitos que hacen de China un socio incómodo, aunque inevitable y deseable.
Pekín y Derechos Humanos
La condición primordial que el resto de países ponen a China para seguir negociando (y también es el compromiso del país para los Juegos Olímpicos de Pekín 2008) es mejorar en materia de Derechos Humanos. Aunque los progresos han sido palpables, según afirman el resto de gobiernos y ONGs,todos coinciden que este sprint final de China para las olimpiadas sigue siendo escaso. El estado más poblado del mundo sigue sin ofrecer unas elecciones democráticas, una diversidad real de partidos políticos, unos medios de comunicación con plena libertad expresión.
Los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 han hecho de China uno de los pocos países en que la crisis económica mundial no se ha apreciado, manteniendo su media de un 10% anual. Nuevas construcciones y rehabilitaciones de antiguas zonas han traído del campo miles de trabajadores. Pekín presenta una nueva imagen, plagada de diseños arquitectónicos occidentales. Pero para muchos, el esfuerzo de China no es más que una lavada de cara. Las partes nuevas de la ciudad han sido construida sobre barrios, muchos de clase baja, y su gente ha sido trasladada forzosamente a los suburbios.
Medioambiente: El precio del desarrollo
El desarrollo económico de China es tan imparable como insostenible desde el punto de vista medioambiental. Por un lado, China se ha convertido en el mayor contaminante de CO2. Por otro lado, la explotación indiscriminada de los recursos naturales ha provocado daños ecológicos y humanos irreversibles. Aunque el gobierno es consciente del peligro que entraña, aún no ha dado soluciones firmes en materia legislativa.
Las minas. La situación de los mineros en China ha sido motivo de queja por organismos internacionales. La demanda energética del país ha llevado a aumentar el ritmo de explotación, provocando jornadas incesantes entre los mineros, que trabajan en situaciones laborales precarias e inseguras. Las zonas mineras son uno de los puntos de China donde hay más casos de cáncer.
El agua. El río Amarillo se ha considerado la fuente de vida de China. Sus aguas han sido sobreexplotadas en las últimas décadas: presas y pantanos que han provocado migraciones forzosas de la población. Además, fruto de la industrialización incontrolada, se han creado fábricas cerca del río Amarillo donde vierten sus residuos, dañando sus aguas. De nuevo, este hecho es causa de migraciones forzosas. La escasez de agua ya preocupa al gobierno chino que ha empezado un programa estatal, impulsado por una ONG, para el control de vertientes al río Amarillo.
